Este robot de la CIA inició la exploración marina avanzada

Cuando vemos películas clásicas sobre policías encubiertos, tendemos a ver a agentes con cámaras y sistemas de comunicación casi invisibles que les ayudan a resolver prácticamente todos los crímenes.

Pero una vez más la realidad ha superado a la ficción, pues la CIA (Agencia Central de Inteligencia), no siempre tuvo cámaras ocultas en personas encubiertas, en algún momento también tuvo peces policías, bueno, más bien una imitación de peces con cámaras ocultas.

Se dice que esta curiosa forma de atrapar pistas de crímenes a través de un pez falso, sirvió como punto de partida a los vehículos no tripulados marinos que en la actualidad son herramientas científicas para descubrir nuevas especies a profundidades inexploradas.

Charlie, uno de los primeros robots marinos del mundo

Se dice que la primera publicación con respecto a los peces robots data de 1989 por parte del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), y desde entonces empezaron a publicarse cerca de medio millar más luego de ver la necesidad de explorar el fondo marino de una forma más eficaz.

Hasta hace poco, se conoce la existencia de 40 tipos de robots peces diferentes, entre los cuales destaca en su mayoría el sistema de propulsión body-caudal fin (BCF), es decir, aquellos que tienen una parte móvil que simula una aleta.

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Charlie fue parte del primer resultado de todo un estudio para crear vehículos submarinos no tripulados, que durante sus misiones se dedicó a recoger muestras submarinas, desde luego, este debía permanecer sin ser detectado durante el proceso.

Este robot era controlado mediante un control de radio frecuencia, y era capaz de transmitir una imagen mediante una línea de mira que funciona también mediante un enlace de radio que se comunicaba mediante una antena emisora y otra receptora.

Otros robots pez fueron desarrollados después de Charlie, como el RoboTuna del MIT, que fue hecho para parecerse, moverse y actuar como un atún. Este robot más avanzado tenía un sistema complejo de cables de acero inoxidable y poleas que simulaban los tendones y músculos.

Una capa flexible de foami cubierto de tela de licra, era lo que le daba una apariencia realista, pero el desafío fue darle una movilidad también similar a la de un atún, lográndolo con seis servomotores de dos caballos de fuerza cada uno.

Pero no todos eran estrictamente clones de pescados, pues los peces robots posteriores tenían una apariencia robótica, algunos incluso transparentes que dejaban ver toda su electrónica interior, como son los casos del Fish SPC-03 de la Academia de Ciencias China, el Robotic Koi de Hiroshima, y el iSplash-II.

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Cada uno con diferentes misiones como lograr más profundidad de inmersión, capacidad para tomar fotografías, transportar objetos, realizar mediciones mediante sensores, lograr grandes velocidades y más.

Grandes avances modernos para un sueño antiguo

De hecho, el interés por poder obtener información bajo el agua data de la década de los 50, donde mucha evidencia de hechos importantes ocurridos en navíos quedaban totalmente perdidos al descender a profundidades donde ni siquiera un buzo experto podía acceder.

Aaron Marburg de la Universidad de Washington, fue uno de los pioneros que trabajó en los primeros vehículos no tripulados submarinos realizados por la Marina para operaciones de rescate.

Recuerda que las profundidades del océano es como otro mundo, con otras condiciones donde cualquier humano no podría sobrevivir por las temperaturas congelantes y la presión, así como la absoluta oscuridad de varios kilómetros de profundidad, es entonces donde se dio cuenta que únicamente podían acceder con robots.

Sin embargo, el camino hacia la perfección del pez robot es bastante difícil y lleno de obstáculos, pues suelen perder los robots con valor de millones de dólares debido a las inclemencias del océano.

Por lo tanto, son pocos los patrocinadores que deseen financiar estos proyectos, pues incluso algo tan simple como unas baterías agotadas, podrían hacer que los robots caigan a un vacío impenetrable.

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Esto lo sabe muy bien Marburg, el veterano que ha realizado más de 400 misiones de la SPURV (vehículo de búsqueda submarina auto propulsado), eso sí, ni estos novedosos robots podrían ganarle a Charlie en cuanto a sigilo.

Tal vez a excepción de Silent Nemo, un pez robot enorme con grandes capacidades de maniobras en el agua, o tal vez SoFi, el pez del MIT que se controla con un mando de Super Nintendo.

Afortunadamente la tecnología actual nos ha llevado a poder ir más allá de lo que se soñó con Charlie en los 90s, incluso trayéndonos drones submarinos como aquel que desempolvó la historia del Titanic luego de encontrarlo y pasear en sus corredores.

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