Internet no se lleva bien con las opiniones democráticas

Qué tiempos aquellos cuando el debate se encontraba comúnmente en aquellos amigos de cabello canoso que entablaban una conversación sobre política en un café mientras leían sus periódicos.

Se sentía como que la opinión política solo estaba al alcance de algunos pocos que hablaban con aires de sabiduría y conocimiento, algo que en la actualidad ha quedado en el pasado.

Son incluso lo más jóvenes quienes tienen una idea clara y más abierta sobre el acontecer de su país y el mundo, y todo esto gracias a las redes sociales y el internet en general, que pone ante nosotros todo tipo de noticias y opiniones.

Pero más que ayudar a que las masas logren identificar el camino correcto a seguir, de hecho nos ha separado al grado de llegar al discurso de odio, humillación e incluso el vicio de generar información falsa para manipular a las personas.

Y muchos piensan que es el “doble filo” de una de las mejores armas de la humanidad, el internet, cuando lo cierto es que solo es una herramienta que funciona de acuerdo a quien lo maneje. Y en una era donde prácticamente todos tenemos acceso al internet, estamos viendo el peor lado de la humanidad.

La apatía humana se hace evidente a través del internet

Es ya difícil confiar en las noticias que vemos en internet, pues las ideologías e internes de todos entran en constante conflicto, haciendo ver nuestra naturaleza antipática especialmente con aquellos que no coinciden con sus ideologías.

Para muchos, es difícil aceptar y respetar la opinión de otras personas, pese a que tener diferentes opiniones es completamente normal y válido, adquiriendo un carácter radical, apático y de odio incluso tomándoselo a un nivel personal, como si el simple hecho de tener una opinión diferente fuese una ofensa.

En el caso de México, no solamente las personas  se han visto divididas en cuestiones de ideología política a nivel de ciudadano, sino que también esto ha provocado la división incluso de familias y amigos, quienes terminan peleados solo por tener opiniones diferentes.

Y lo peor de todo, es que son esos partidos políticos quienes conciertan este pleito, pues desde años se tiene evidencia de que los partidos cuentan con “laboratorios de bots”, contratando personas para generar memes, infografías y posts de todo tipo en todas las redes sociales, con la finalidad de que la ciudadanía utilice estos contenidos de odio contra sus propios hermanos.

Luego de la “guerra de memes” que significaron las elecciones para el presidente de México que culminó en  2018 y que puso a todos contra todos, la gente y los partidos políticos se dieron cuenta del gran poder del internet, extendiendo su mal uso.

Cada día una tendencia nueva surge en Twitter, ya sea alabando o despreciando al presidente y su partido político, pero jamás hay nada que decir, entre simples insultos o contenidos bien elaborados con información manipulada o falsa.

En España las cosas no son diferentes, pues incluso ha sido considerado el país más polarizado de toda Europa, donde una simple cuestión de opinión política puede acarrear incluso movilizaciones civiles empujadas con el mínimo interés de buscar un país mejor, sino simplemente de imponerse.

En Estados Unidos no hace falta decir más, pues actualmente se trata de un país que el internet lo ha colocado sobre un piso de pólvora, que explota ante la más mínima chispa.

Sin embargo, un fenómeno social diferente ocurre aquí, donde es la simpatía la que mueve a las personas especialmente ante el discurso y situaciones de racismo, homofobia, y toda clase de intolerancias e injusticias.

Y aunque todos tienen su opinión con lo que ocurre en Estados Unidos, donde se tiene que cuidar cada palabra que se dice y cada movimiento que se hace para no ofender a alguien, lo cierto es que ha llevado a la humanidad en un punto superior que nos permite cuestionar hasta qué punto la justicia como la que conocemos es efectiva.

Un estudio de ciencias políticas trata de descifrar la polarización social

Yphtach Lelkes, Shanto Iyengar y Gauruv Sood, son los autores de una investigación de ciencia política realizada en 2015 titulada, “La audiencia hostil: El efecto del acceso a Internet de banda ancha en los efectos partidistas”.

En él analizan lo sucedido incluso dos décadas antes, justo con la llegada del internet en los hogares particulares y cuando más oportunidades disponibles tenían las personas de explorar.

Se acabaron las noticias de aquellas cadenas televisivas o de radio que muchas veces eran manipuladas por el gobierno en turno para ocultar información, fue entonces cuando las personas elegían qué medios eran las mejores para consumir.

Los investigadores estiman que fue entonces cuando comenzó la polarización a gran escala, pero para corroborarlo tuvieron que reunir información, donde se encuentran encuestas realizadas en 2004 y 2008, fechas clave entre la terminación del mandato de un presidente, y el inicio del siguiente.

Del Bush vs Kerry al Trump vs Biden

En el 2004 se disputaba Bush y Kerry, mientras que en 2008 se trataba de McCain contra Obama, y las encuestas trataban de saber la opinión pública en factores como los valores y la confianza de los candidatos.

Entre estas fechas también se logró recolectar la información de proveedores de internet, donde encontraron que en ese lapso de cuatro años el número de operadores creció hasta un 64%, lo que se traduce en un crecimiento acelerado de usuarios en internet.

También podemos observar que estos usuarios, que serán los votantes, tenían acceso a medios de comunicación informal que tendían a ser mucho más radicalizados, y que podían poner fácilmente a los votantes de un lado o del otro.

Todo esto funcionando como mera audiencia o espectadores que no solo absorben dicha información, sino también que era activa bajo la máscara del anonimato en internet, homogeneizando al país  gracias a la conectividad, pero al mismo tiempo dividiéndolos en opinión.

Luego de obtener todos los datos, los investigadores pudieron concluir que de hecho, la llegada del internet de banda ancha sí aumentó la polarización en la ciudadanía. Esto luego de contrastarlo con aquellas comunidades donde el internet era muy limitado y haciendo uso aún de medios tradicionales de información, manteniendo su polarización a la baja.

 

Cuando las personas solo escuchan lo que quieren escuchar

Los usuarios de una red cerrada como la RDSI solían visitar un promedio de siete sitios de información, mientras que los usuarios de banda ancha podían tener acceso a más de quince sitios web para consumir información al día.

Esto afianza más el discurso de que la llegada del internet sesgó a los ciudadanos al prácticamente duplicar el consumo de información, mucha de ella totalmente radicalizada.

Lo interesante es que, sin importar si se era progresista o conservador, la distribución de esta información radicalizada se producía casi perfectamente al par.

De hecho se encontró que el 19% del bando demócrata con acceso a internet tendía a visitar sitios de información política con bastante regularidad, todos bajo una visión liberal y progresistas.

Mientras que el 20% del bando republicano también acudían a estos sitios con su misma visión y opinión.

Mayor polarización

Como consecuencia, surgió todo un mercado de oferta-demanda de contenidos acordes a los intereses de cada bando, provocando que los ciudadanos solo se retroalimentaran de lo que querían escuchar y lo que les daba la razón, algo que también alimentaba su ego.

Ahora, las personas tienen mayor oportunidad de encerrarse en una burbuja o zona de confort, donde solo tienen que tener una preferencia inicial para que los contenidos en internet dirigidos a su nicho se encarguen de hacer el resto, como una bola de nieve cuesta abajo.

Después de todo un proceso de “lavado de cerebro” de los medios radicalizados, ahora es menos probable que las personas entren a un estado imparcialidad que les permita encontrar información de calidad global para tomar una decisión por sí solo.

Y las cosas solo se han complicado actualmente gracias a los algoritmos cada vez más inteligentes de internet, que recolectan información sobre nuestros intereses para hacernos llegar aún más fuentes sin siquiera tener que buscarlos.

Solo hay que echar un vistazo a YouTube para descubrir decenas de canales afines a un vídeo que pudimos haber visualizado. En Facebook también podemos encontrar sugerencias de decenas de páginas que se adaptan a nuestra actividad en la red social.

Sin duda es un desafío que la humanidad tendrá que enfrentar si quiere llegar a esa añorada era de paz y estabilidad, donde tendremos que rechazar por nuestra propia mano ser manipulados por esta información que supera más en cantidad que en calidad.

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