Islandia tiene un plan para rentas más altas

Solo tuvo que pasar un mes desde que comenzó la pandemia para ver en las noticias el “lado amable” de todo lo terrible que se ha estado viviendo entre noticias de muerte y temor.

Y era cómo la naturaleza volvía a sanar principalmente en aquellos países altamente turísticos, cuyas actividades recreativas habían mermado la naturaleza circundante y las condiciones climáticas.

Entramos en un shock (feliz) al ver a una China con un cielo despejado en vez de su famosa neblina gris de contaminación, y vimos como en Venecia reaparecían delfines y otras criaturas acuáticas a sus aguas ahora cristalinas.

Sin embargo, era de esperarse que estas localidades que viven del turismo recibieran el duro golpe al cerrar todas las fronteras para confinarse y tratar de evitar que la enfermedad se esparciera aún más.

Desde luego, hubo quienes no se quedaron de brazos cruzados viendo cómo la economía colapsaba y decidieron adaptarse al cambio para sacarle el máximo provecho, y uno de los ejemplos más inteligentes fue el de Islandia.

Islandia cambia su concepto de turistas en masas por turistas VIP

Islandia es como cualquier otro país turista, que necesita de millones de visitas para mantener su economía funcionando como engranes bien engrasados.

Pero luego del confinamiento mundial, tuvieron que replantearse sus actividades turísticas pues las visitas en masas traían más de una desventaja para su país.

El país nórdico solía recibir cerca de 2.3 millones de turistas cada año, una cantidad astronómica considerando la población real de la pequeña isla que no supera los 365.000 habitantes (hasta 2020, al menos).

Pero pese a que su economía se basa en el tráfico constante de personas de todo el mundo, su ecosistema natural pagaba las consecuencias, sin mencionar que básicamente su población tuvo que adaptar a vivir hundido entre extraños.

Sin embargo, tras haber perdido a cerca del 80% de sus visitantes, miles de negocios que vivían de proveer a los turistas comenzaron a pagar las consecuencias, por lo que el gobierno tuvo que pensar en algo para sobrevivir.

Y esto fue otorgando permisos de residencia temporal, desde luego, durante este tiempo las personas tendrían que estar consumiendo constantemente, algo que un turista común no se podría permitir.

Nómadas digitales y turistas de élite: El blanco que Islandia desea obtener

Uno de los turistas a los que Islandia desea llegar es a los cada vez más nómadas digitales que han estado surgiendo.

Este tipo de “trabajadores” suelen trabajar en internet totalmente en remoto, situación que les permite viajar por el mundo y de vez en cuando asentarse en alguna ciudad, pues mientras tengan electricidad e internet, pueden sobrevivir prácticamente en cualquier lugar civilizado.

Eso sí, si desean poder adquirir este visado para pasar meses de glamour en los mejores sitios de Islandia y con la mejor residencia, deberán ser personas que perciban mínimo 6.000 euros mensuales, o bien, quienes ganen 80.000 euros anuales, no cualquiera.

Y aunque suene descabellado, en realidad otros países como Estonia y Croacia ya han probado este modelo, pero nadie como pretende hacerlo Islandia que duplica los montos a comparación de los países antes mencionados.

Con esto, pretenden anticiparse a un posible auge de teletrabajadores deslocalizados, empleados de grandes empresas y totalmente cualificadas que puedan aportar algo al país nórdico, eso sí, ellos tendrán que pagar sus seguros y comodidades nada baratos.

Islandia quiere decirle adiós a la contaminación y saturación por visita masiva de turistas

Islandia es tan diminuta, por lo que tal cantidad de turistas que recibe cada año golpea duro al medio ambiente, también saturan rápidamente todas sus infraestructuras, haciendo que el alquiler sea cada vez más caro.

Por eso, con el nuevo plan desean seguir obteniendo esos grandes ingresos, minimizando los costos de alquiler y otros servicios, lo que por fin podría dar cabida a un plan que nunca se había cuajado: hacerse de hoteles de lujo que cobren hasta 2.000 euros la noche.

Además, tendría que trabajar en experiencias totalmente exclusivas y de lujo, abriendo los rincones más hermosos de su país a las pocas pero significantes visitas, sin duda se trata de toda una idea revolucionaria que mataría a más de dos pájaros de un tiro.

De demostrar que este modelo económico es factible, seguramente podría convertirse en modelo a seguir para otros países altamente turísticos que sacrifican mucho a cambio de que fluya el dinero por miles de visitas.

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