La evolución nos hizo más solitarios

No hace falta ser demasiado observadores para darnos cuenta que las personas que suelen ser más inteligentes en los estudios, no lo son en otros aspectos de la vida.

Eso es lo que observamos al menos en el colegio, cuando nos encontramos al típico listillo que se saca las mejores calificaciones, siempre estudiando arduamente para cumplir su rol como estudiante de la mejor forma.

Sin embargo, suelen ser los que menos amigos tienen, los que se les ve reír muy poco y disfrutar al mínimo la diversión juvenil.

Pero también vemos la contra parte, el estudiante que es el alma de las fiestas, aprovecha cualquier instante cuando el profesor se ausenta para empezar a hablar, hacer bromas y pararse de su asiento por instinto.

Los fiesteros tienen otras prioridades que adquirir la excelencia académica y esto nos deja en claro que no todos tienen la naturaleza del equilibrio, pues o se es muy inteligente, o se es muy alegre, pero difícilmente ambas.

Y todo esto se viene a afirmar en distintos estudio psicológicos que intentan descifrar si realmente los humanos podemos ser tan inteligentes como quisiéramos sin sacrificar nuestro factor humano.

Algunos estudios confirman que mientras más inteligente se es, menos satisfacción personal se logra

Al menos esta es la conclusión a la que llegaron en una investigación publicada por el British Journal of Psychology en 2016.

El estudio realizado por Norman P Li y Satoshi Kanazawa a 15.000 sujetos, encontraron que mientras más inteligencia estas personas poseían, estas personas se sentían poco satisfechos con aspectos personales como socializar con amigos o tener una pareja.

Estos resultados también concluyeron que no se trata de la inteligencia en sí, sino las condiciones de aislamiento y auto reclusión  a las que se someten estas personas para poder desarrollar su intelecto y trabajar en proyectos e investigaciones.

Y en términos generales se trata del aspecto evolucionado de nuestro cerebro que entra en conflicto con nuestro lado más primitivo que muchas veces intenta reprimir al primero.

Pues pese a lo que muchos intelectuales les gustaría negar, el ser humano sigue siendo un animal con necesidades fundamentales de nivel fisiológico que necesita satisfacer primero para sentir la autosatisfacción o la plenitud, y el ser súper inteligentes no es uno de los más vitales.

Esto lo podemos ver en la famosa “Pirámide de Maslow” que adquiere gran relevancia al momento de comprender por qué muchas personas están en conflicto consigo mismas.

A grandes rasgos, esta pirámide trata de representar las necesidades fundamentales por orden de importancia o mayor relevancia para el ser humano independientemente de qué tan inteligente es.

Desde luego, las necesidades fisiológicas son las más importantes y las que necesitamos satisfacer antes que nada, como respirar, alimentarse, dormir, el sexo, entre otros.

Y esto lo vemos simplemente cuando deseamos orinar, defecar o comer, donde incluso los deseos y planes más sofisticados e inteligentes, pasan a último plano, pues nuestro cerebro pone en primer lugar sus necesidades fisiológicas que le permiten seguir viviendo.

Saciando necesidades basicas

Luego necesitamos saciar nuestras necesidades de seguridad (conseguir un empleo, tener recursos, salud, estabilidad, etc.), seguido por las necesidades sociales (tener amigos, intimidad, obtener afecto y cariño).

Finalmente tenemos la necesidad de sentir el reconocimiento, el éxito, respeto y la confianza de que hacemos bien nuestro trabajo y haber logrado las metas, sitio donde podemos encontrar la necesidad de adquirir conocimientos para hacer bien nuestro trabajo y obtener ese reconocimiento.

Con esto podemos concluir que una persona necesita antes satisfacer sus necesidades fisiológicas, de seguridad y sociales primero para lograr la autorrealización, y que el hecho de obtener conocimientos y ser exitoso, es lo último que necesitas para alcanzarlo.

En el estudio antes mencionado, a los sujetos que tenían un CI mucho más alto al resto, también cumplían ciertas características que no les permitían sentirse realizados personalmente.

Por ejemplo, no haber cumplido sus expectativas vitales que les permite disfrutar de la vida, también eran mucho más conscientes que el resto de sus errores gracias a su gran capacidad de mirar en retrospectiva, sintiendo el sabor más amargo de sus propios fallos.

A ellos les costaba ver también sus debilidades y aceptar críticas al estar cegados por la gran inteligencia que es socialmente aceptable y que contadas personas poseen.

Otra característica de su inteligencia, es la forma tan diferente de ver el mundo, quienes lo ven con un velo mucho más sobrio, lógico y carente de la magia o color de una persona carismática.

Desafortunadamente, todos estos siglos de tratar de conseguir los conocimientos del mundo, que nos trajo a la era de la información y ahora a la era de la manipulación de la información, solo nos ha dejado un legado de personas deprimidas y solitarias.

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