La OMS califica la adicción a los videojuegos como una enfermedad

Si pasas horas delante de la pantalla jugando a Fortnite y no puedes parar quizá tengas un problema. Finalmente, la Organización Mundial de la Salud ha incluido la adicción a los videojuegos en su lista de enfermedades internacional.

La OMS lleva desde el año 2014 investigando el efecto de los videojuegos cuando su uso es prolongado e incontrolado. En dicho año, la OMS decidió incluir esta adicción en el borrador de la lista ICD (International Classification of Diseases). Tras una reunión celebrada en Ginebra, la organización ha decidido aprobar esta lista, por lo tanto, ahora la adición de los videojuegos es una enfermedad.

¿En qué consiste la adicción a los videojuegos?

Para la OMS, la adicción a los videojuegos consiste en un comportamiento descontrolado en el uso de videojuegos o juegos digitales. Como consecuencia, el usuario acaba dando más prioridad al ocio digital que a sus tareas cotidianas, llegando a descuidar áreas como las relaciones sociales, trabajo o estudios.

Para que el disfrute de videojuegos empiece a considerarse enfermedad, este patrón de uso debe ser evidente al menos durante los últimos doce meses y suponer un cambio de tal magnitud que influya en el trascurrir de la vida del usuario.

La industria del videojuego no ha tardado en pronunciarse sobre esta decisión de la OMS. Según la ESA (Enterntaiment Software Association), que engloba a desarrolladores de todo el mundo, la OMS no tiene pruebas suficientes para que la adicción a los videojuegos sea una enfermedad.

Según la asociación, dichos estudios deberían llevarse a cabo por investigadores independientes y expertos en el tema. “Calificando la adicción a los videojuegos como enfermedad, se corre el riesgo de diagnosticar mal a aquellos que necesitan más ayuda” concluye la asociación.

En la actualidad cerca de 1.200 millones de personas juegan a los videojuegos en todo el mundo, 700 de los cuales también lo hacen online.