La red de cables que conecta Internet y el mundo

El universo del Internet, tal como se conoce hoy en día, se remonta al 12 de marzo de 1989. Y todo ello, gracias a la genuina idea de Tim Berners-Lee, quien planteo que el mundo debía conectarse en una red global para que todos pudiéramos tener un espacio para compartir de nuestro pensamiento y conocimiento, tal como lo indica World Wide Web Foundation.

Es precisamente a Tim Berners-Lee a quien se le debe la creación del protocolo HTTP como también el lenguaje de desarrollo web HTML. Pero su aporte a la humanidad también implicó la creación del primer navegador web, como también la optimización del primer servidor, permitiendo así el establecimiento del Internet.

Por cierto, por todos estos avances y aportes que realizó este hombre, se le concedió el título nobiliario de Sir. Algo que solo se concede a personajes distinguidos de Inglaterra. Un título más que merecido por la creación de una plataforma que al día de hoy sigue aportando muchísimo en el destino de la humanidad.

Los cables y los océanos

Anatomía de un cable de Internet submarino

Pero, detrás del proceso de carga de una web existe toda una infraestructura que se conserva hasta el día de hoy, muy a pesar de que en la actualidad se cuenta con el apoyo de las tecnologías inalámbricas. Y es que para que servidores ubicados en Europa pueda conectarse con los de América Latina o África, se necesita de cables.

Sí, cables, tal como lo sería el cable de red que utilizas para conectarte directamente desde el router del Internet. Estos cables atraviesan el mundo recorriendo kilómetros y kilómetros bajo las aguas. En el momento se contabiliza que existen 378 cables que permiten la conexión entre las diferentes partes del planeta.

Pero este dato fascinante sobre el Internet no acaba allí, porque se calcula que la extensión de los cables repartidos bajo las aguas de los océanos alcanza un diámetro que supera a los millones de kilómetros. ¿No te parece increíble? O, ¿acaso cómo pensabas que se establecía la conexión entre un continente a otro?

Distancias abismales

El primer cable que logró crear la conexión entre un continente a otro, se instaló en el año de 1996. Dicho cable estableció la conexión entre Reino Unido y Estados Unidos. Después el proceso siguió en marcha, estableciendo así sólidas relaciones entre diversos países. Aunque no todos los cables miden miles de kilómetros. Por ejemplo, el cable que conecta a Reino Unido con Irlanda mide 131 kilómetros.

Si se habla solo de los kilómetros de cable existentes entre Asía y Norteamérica, la cifra alcanza los 20.000 kilómetros. Se sabe que en el mundo, algunos cables tienen que tocar el fondo mismo de los océanos. Por eso, la cifra más curiosa es que uno de los que conecta con Japón alcanza a sumergirse a una profundidad de 8.000 metros.

En el momento, se estima que el 95% de la actividad de fluido de datos y voz ocurre gracias a dichos cables. En algunas ocasiones, los cables sufren daños. Por ejemplo, cuando las anclas de los barcos las lastiman u otros accidentes. Incluso, los mordiscos de tiburones también afectan el rendimiento y funcionalidad que desempeñan estos cables en el mundo.

Pero no todos acceden a Internet

Pese a ello, estos cables son poco propensos a daños, debido al grosor que representan y a toda la tecnología que se aplica en su desarrollo. De manera que se trata de una infraestructura muy bien lograda, que cada vez se ha ido optimizando más y más para favorecer el fluido de datos. A pesar de eso, lo curioso de esta infraestructura es que no toda la población mundial tiene acceso al Internet. En la actualidad se estima que el 50% de la población mundial no cuenta con el acceso a las redes de Internet. En gran parte en ello influye la censura por cuestiones políticas, tal como ocurre en Corea del Norte e Irán.